El dilema y la tristeza

2005.07.12

Hay un tipo de tristeza que proviene de la inteligencia. No son responsables de ella, al menos directamente, ni la soledad ni la muerte ni la pérdida. Su origen es un dilema.

En algún punto del devenir lógico, la mente que soluciona problemas haya el jardín de los senderos que se bifurcan (Borges ya lo sabía). Antes de llegar a tal disyuntiva, los sentimientos y la estética no formaban parte del discurso. Pero ante el dilema aparece el sentimiento.

Cuando ambos senderos no nos gustan o la consecuencia de caminarlos nos duele, viene la tristeza: tristeza derivada del saber que hemos llegado a las únicas opciones posibles y ninguna es la que quisiéramos o la que esperábamos.