Clasificar no es definir
2004.09.14Clasificar no debe ni puede ser una forma de la definición.
Clasificar no es identificar sino solo distinguir.
La clasificación es una forma de agregar metadatos al objeto con el fin de filtrar y delimitar.
Clasificar un texto por género debe tener como único fin dar información adicional al posible lector para que pueda decidir si sigue leyendo o no.
No se debe esperar de una clasificación de genero una definición de género. Los géneros –como toda clasificación– deben funcionar como palabras clave, palabras llave, que permitan al posible lector un acercamiento, una localización.
El sistema de clasificación bibliotecario evade toda definición formal de géneros. Su único fin es establecer zonas de lectura con base a ciertas claves.
No se le puede exigir demasiado a las clasificaciones cuestionándoles por el ser de sus divisiones. Tampoco se puede evitar una clasificación argumentando relativismos o anarquismos.
Una clasificación es una herramienta y como tal hay que verla.
Cuando compro un libro no me interesa entrar en discusión alguna sobre la delgada línea que divide a la novela moderna del ensayo u otra discusión similar. Busco sólo ciertas palabras claves para saber si el libro que quiero comprar está buscando un lector como yo. Acepto sorpresas, giros narrativos o literarios, recursos retóricos y todo tipo de experimentaciones. Pero espero no encontrarme con un libro de texto sobre derecho laboral cuando busco narrativa.
Por eso una clasificación –flexible si se quiere– es necesaria en una era de exceso informativo.
Pero por favor, no hagamos de las clasificaciones definiciones.