Apuntes ociosos hacia una teoría unificada de la filosofía
2003.11.4Tenemos que aprender a vivir con el misterio. Tenemos que aprender a vivir con la certeza de que no hay respuesta satisfactoria a la Pregunta, pero que no podemos dejar de preguntarnos.
Cada respuesta no es una idea. La creación de ideas por parte del filósofo consiste en crear conceptos que dialoguen con la pregunta, a manera de respuesta. Es decir, la idea es….
… no sé. ¿Cómo conciliar la definición moderna de filosofía (pregunta sin respuesta, orientación radical) con la definición deleuziana (invención de conceptos).
Se me ocurre una comparación burda con la física.
La filosofía clásica (aristotélico-tomista) nos dice que la filosofía es el estudio de todo por sus últimas causas a la luz natural de la razón. Es, podríamos decir, equivalente a la teoría newtoniana de la física (visión universalista y positivista).
La filosofía moderna (kantiana-hegeliana) pone en escena a la razón crítica y dialéctica, que se interpretará después como un devenir de la pregunta a la respuesta y a la pregunta otra vez. Su símil en física sería la teoría de la relatividad (no se puede preguntar sin dar respuesta o dar respuesta sin preguntar, no se puede entender el tiempo sin el espacio ni el espacio sin el tiempo).
La filosofía posmoderna (nietzscheana-deleuziana) hace de ella una generadora de conceptos e ideas radicales y dinámicas que interactúan con realidades, preguntas, u otros conceptos e ideas. Visión prima hermana de la teoría cuántica (visión fenomenológica y fragmentaria).
Algunos físicos han buscado unificar las diferentes teorías de la física. Mientras los apocalípticos insisten en que tal integración no es posible, los integrados argumentan que todo consiste en encontrar tal unificación.
La filosofía, ¿no debería también buscar una “definición unificada de la filosofía” como algunos físicos buscan la “teoría unificada”? (También la semiótica ha buscado su teoría general unificada, por cierto.)
La clave de tal unificación pareciera estar en entender los vínculos que hay entre inventar ideas y hacer preguntas. Tal vez si decimos que el método para crear conceptos es el de la Pregunta, unificaríamos la postura moderna con la posmoderna. O bien, que la Pregunta es un Concepto, porque no afirma ni niega nada, es la representación intelectual de un no conocimiento, etcétera.
O tal vez deberíamos regresar a Platón (y al Aristóteles platónico) para unificar todas estas posiciones alrededor de la epojé o juicio suspendido. Es el asombro el que pregunta y es la pregunta la que asombra; es el asombro el que genera ideas y son las ideas las que asombran.
O tal vez deberíamos regresar a Sócrates (y al Platón socrático) y entender que la filosofía es ese saber que sabe nada. Ese saber que nada sabe se da la libertad de inventar ideas (nada pierde inventándolas porque nada gana) que no le hacen saber más sino enriquecer la conciencia de su ignorancia; ese saber que nada sabe se reconoce en la pregunta: continuo saber de lo que no se sabe.
Lo que no podemos hacer es dejar de preguntarnos y generar ideas.