Escribir diario

2003.10.23

El diario es una de las formas más eficientes para recuperar la escritura, si es que se ha perdido. O para mantener el hábito, si es que no se quiere perder.

Empiezo a escribir de nada o de cualquier cosa. Empiezo a escribir que hace mucho que no escribo. Luego, escribo sobre las situaciones más cotidianas y vanales. Lleno la pantalla o la página de palabras y frases superfluas. Derrepente, cuando menos me lo espero, entre un miasma continuo de frivolidades aparece un pensamiento, una frase, una idea discontinua, diferente del resto: es el inicio de algo más, de algo que amerita ser seguido, perseguido por la escritura. Lo discontinuo, continúa. O dicho de otra manera, le doy continuidad a esa discontinuidad. Persigo a la diferencia con el vehículo de la escritura. Luego duplico esa diferencia, la hago reproducirse, clonarse, bipartirse una y otra vez. La diferencia se expande, se desdobla. La diferencia es escurridiza y efímera, es necesario diferirla.

Escribir es diferir.