Más libros
2003.10.21Me he vuelto un comprador compulsivo de libros. Creo que empiezo a padecer síntomas adictivos. Esta tarde fui a tramitar algunos papeles en una oficina frente a Casa Lamm (ciudad de México), donde tienen una librería muy sencilla pero bien organizada. Me sobró tiempo en el trámite y decidí pasar a ver algunos títulos. No tenía la menor intención de comprar algo. De hecho, tenía la intención de comprar nada. Sin embargo (!oh, bibliohólico de mí!) terminé haciéndolo.
“Ejercicios de escritura” de Raymond Queneau y “Teoría del infierno” de Salvador Elizondo. El primero lo compré porque llevaba buen tiempo buscándolo y encontrarlo fue una oportunidad imposible de dejar pasar. La lectura de Ítalo Calvino me llevó al Oulipo, grupo al que perteneció el autor de estos “Ejercicios…”, Georges Perec y el mismo Calvino. Después de Ítalo leí a Perec y ahora Queneau.
El segundo, “Teoría del infierno”, una recopilación de artículos y ensayos, pertenece a uno de los creadores de prosa e ideas más fino y cuidadoso que haya leído. No hay palabra y frase que no tengan una razón de ser en sus textos. Visualmente impecable, tiene ideas claras y simples pero de consecuencias catastróficas (”mueven el tapete”, hacen pensar). De frases largas que se antoja leer en voz alta y conceptos que suenan a conjuros. Y por si fuera poco, Salvador Elizondo es el único escritor que conozco que piensa como fotógrafo y no como escritor.
Pero no los voy a leer de inmediato porque tengo varios otros libros pendientes.
(Bueno, tal vez les de una hojeada.)