El tiempo, el diablo y el dinero
2002.10.28En la película de Wim Wenders, “Far away, so close“, hay un personaje interpretado por William Defoe que, frente a los ángeles y su mundo en el mundo, parace ser el diablo, el demonio, satán. Al menos es la interpretación más obvia, más elemental. La que escuché en un café después de ver la película hace ya muchos años.
Es interesante, porque el personaje nunca se denomina representante del mal o el mal mismo. De hecho, el único momento en que se presenta lo hace con el nombre de Emit Flesti. Que, si nos fijamos bien, es un anagrama de Time Itself. Y si, eso es, es el tiempo mismo. Es el que acelera la acción, es el que, al hablar del mañana, del presente y del pasado, provoca la angustia del ángel recién llegado al mundo de los hombres. Del ángel caído que no conoce ni el mal ni el tiempo.
Este personaje tiene una de las mejores líneas que he escuchado en una película. Es una frase que me da vueltas cada cierto tiempo. Es, prácticamente, un aforismo: “The people say: time is money. I say: time is the absence of money“. “La gente dice: el tiempo es dinero. Yo digo: el tiempo es la falta de dinero”.
Y así es. O se tiene tiempo, o se tiene dinero. Si quieres dinero, olvídate de tener tiempo. Si tienes tiempo, no tienes dinero.
Hace meses que dejé de ir al cine por razones económicas. En las últimas semanas ese problema se ha resuelto, lo suficiente al menos como para poder ir un día de estos a ver una película. Sin embargo, no he tenido tiempo para hacerlo.
Así que seguimos sin poder ir al cine.
Existen algunos estudios sobre pobreza cuya fórmula considera la falta de tiempo como el factor más importante a medir. Esto es, sin tiempo libre no hay riqueza, por más dinero que se pudiera acumular.
Y para regresar con aquello del diablo y el tiempo, me voy a permitir citarme a mí mismo:
“Dicen los más ancianos que la risa del diablo les recuerda el replicar de las campanas de las iglesias y que el ritmo de su respiración es igual al vaivén de un péndulo.”