Los Malentendidos del Rating: No medimos rating, medimos audiencia

2002.08.27

Decir que el rating se mide es como decir que medimos centímetros. Y no, no medimos centímetros porque ya sabemos cuanto miden: un centímetro mide… un centímetro. Los centímetros sirven para medir distancias. El rating sirve para medir audiencia. De modo que nuestra área de estudio es la medición de audiencia, no la medición de rating, y forma parte de la investigación de mercados, que a su vez forma parte de la investigación a secas.

Claro, para fines del habla coloquial podemos decir que vamos a medir los centímetros o vamos a medir el rating. Pero en lo profesional, lo académico, y en áreas de investigación digámoslo completo: medición de audiencia.

Si intentan, por ejemplo, hacer una búsqueda en Internet con la palabra “rating”, obtendrán diversos resultados relacionados con el rating o clasificación de los programas de televisión y películas en los Estados Unidos. Pero este rating se refiere a si el film es (A) para todo público, o (B) para adolescentes y adultos, o es (C) sólo para adultos, o de plano es (E) “El Crimen del Padre Amaro“. Para obtener resultados más exactos busquemos en Internet, bibliotecas y librerías “audience measurement” o medición de audiencia.

Cuando hablamos de medir audiencia lo único que queremos decir es que necesitamos contar la cantidad de personas que compran nuestro libro, nuestro periódico, entran a ver nuestra obra de teatro o visitan nuestra página web.

En radio, televisión e Internet esto no es fácil porque no hay manera de llevar un control directo sobre el radioescucha, televidente o cibernauta. Por eso se recurre a las encuestas.

Por lo tanto, decir que no nos importa el rating equivale a decir que no nos importa la cantidad de personas que escuchan un programa de radio. Y decir esto último equivale a decir que no nos importa la cantidad de personas que compran un periódico o asisten a una obra de teatro.

El espectáculo debe continuar, aún si hay un sólo asistente al teatro“, nos dicen. Y estoy de acuerdo, siempre y cuando hablemos de una función. Pero si el teatro sigue vació durante tres semanas hay que pensar en cambiar de estrategia o de obra de teatro.