El caos y los libros

2002.05.7

El caos es una abertura a lo desconocido que atrae mi voluntad de aventura. La entropía, ley natural, es también responsable de mi tendencia al desorden. Desorden bibliográfico, de mis manuscritos, agendas, archivos en la computadora, discos compactos, pensamientos, recuerdos…

Como diría Jaime Sabines: “Te dicen descuidado porque ellos están acostumbrados a los jardines, no a la selva.” (Maltiempo, IV, VII).

Sin embargo, para que exista caos es necesario que primero haya un orden. Es por esto (y porque no encontraba unos libros que necesitaba) que me puse a ordenar la biblioteca.

Hace mucho años, mis libros seguían el riguroso sistema de clasificación bibliotecario. Hace muchos años menos unos cuantos, mis libros dejaron de seguir las reglas ajenas y prefirieron seguir las suyas propias: los de uso frecuente al frente y abajo, los que nadie lee arriba y atrás.

Ahora les llegó el momento de ser invitados a mantener al menos algunas líneas generales de agrupación, un orden alfabético por autor de apenas la primera letra, y, lo más importante, mostrar el lomo a los lectores potenciales. Junto con esto les correspondió una limpieza y sacudida de polvo.

Insisto, el caos es maravilloso, y mientras más se acumula, mejor. Hoy he estado disfrutando de algunos libros que creía perdidos o en calidad de préstamo permanente. Y todavía no termino.