Camille Claudel o Las Formas del Deseo (1/2)

2002.03.12

Es ya de noche. Es el año de 1876. El Deseo, creador de todas las cosas, invade lentamente la habitación de una niña dormida, de catorce años apenas, llamada Camille Claudel. Penetra intempestivamente entre sus cobijas y recorre centímetro a centímetro la piel de su cuerpo. Explora cada uno de sus planos, ángulos y profundidades. Rastrea con su tacto cada uno de sus pliegues. Descubre volúmenes incipientes y curvas que apenas se forman. La invade toda.

Camille despierta y siente el Deseo. Se mira a sí misma mujer y no niña. No entiende aún de qué esta hecha la materia informe que la ha asaltado durante la noche. La intuye solamente. No sabe si escapar de ella o dejarse alcanzar. Sabe, si acaso, que tendrá que buscar darle forma en algún otro pedazo de arcilla o mármol. Sospecha, también, que el Deseo es una experiencia que no se olvida. Un extraño que a veces nos persigue y otras le perseguimos.

El Deseo ha encontrado a Camille Claudel. Camille Claudel le ha dado forma al deseo. Es tarde: el Deseo no dejará de perseguirle y ella no dejará de darle forma.

Sakountala - Camille ClaudelPara 1888 su Deseo adquiere síntomas de obsesión con un proyecto escultórico que perseguirá a Camille a lo largo de varios años de su existencia: Sakountala. Si, la Sakountala del drama hindú escrito por Kalidasa. La bella y pura mujer a la que el rey Dusyanta le pide perdón de rodillas por no haber cumplido su promesa ni haberla reconocido a ella y a su hijo. La escultura de Camille trata de reflejar el encuentro final de este drama amoroso. Sakountala es ejemplo de castidad y fidelidad conyugal llevada a la máxima abnegación. Es obvio que la relación de Camille con Rodin ha traído cambios en lo sentimental y lo artístico. Camille cree fervientemente en la posibilidad de consumar el Deseo. Esta enamorada.

El Deseo toma forma en Camille. Camille toma forma en Sakountala. En gran formato, los cuerpos de la pareja están a una escala ligeramente mayor a la real. Los músculos pronunciados un poco más de lo normal, pero conservando de manera estricta las proporciones de la figura humana. La pieza forma una unidad sólida y firme, de gran cohesión y sencillez plástica. Así como Sakountala se funde casi con Dusyanta en la escultura, la técnica y el estilo de Camille se contagia del de su maestro y amante Auguste Rodin, aunque ya distinguimos elementos propios y constantes de Camille y su Deseo: la cabeza femenina inclinada en relación al cuerpo, la promesa en barro de detalles finos y texturas sensuales, y, lo más importante, una preminencia de lo expresivo sobre el instantáneo.

Sakountala - Camille Claudel
En Rodin, es prioritario capturar el “instante decisivo” (valga la expresión fotográfica) y plasmarlo en lo geométrico. En Camille ese instante esta dado en la expresividad y las emociones de los personajes que su arte crea y recrea. La imagen del joven rey hindú que aparece hincado pidiendo perdón frente a la madre de su hijo, no constituye un momento o instante esencial en el drama de Kalidasa. Es la escena culminante de un drama lleno de pasión y dolor. Camille Claudel lo entiende, y a su vez lo escenifica en la imagen tridimensional. El discípulo se aleja del maestro.

La segunda parte de este ensayo la pueden leer aquí.

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Imágenes en formato un poco más grande: http://www.ac-creteil.fr/camille/camille.htm